Movimiento Sumar en Lorca denuncia el desalojo de personas en situación de extrema vulnerabilidad en plena ola de frío sin que el ayuntamiento haya informado de ninguna alternativa habitacional. Una actuación que no puede calificarse de puntual, sino que vuelve a evidenciar un modelo de gestión de la pobreza basado en la expulsión y la invisibilización.
Lorca es uno de los municipios con mayores tasas de pobreza y exclusión social de la Región de Murcia: más del 30 % de su población está en riesgo de pobreza. Ante esta realidad estructural, la pregunta es inevitable: ¿por qué el Ayuntamiento responde con desalojos en lugar de con recursos de emergencia? ¿Dónde estaban los servicios sociales municipales? ¿Qué pasó con las personas expulsadas del espacio público?
Desde Sumar advierten de que estas decisiones no son neutras ni técnicas, sino políticas. Expulsar a quienes no tienen nada es una forma de castigar la pobreza, especialmente cuando se hace en condiciones climáticas extremas y sin alternativas reales. En este sentido, la cocoordinadora de Sumar en la Región de Murcia, Lorena Lorca, pone el acento en las consecuencias humanas de este tipo de decisiones: “Estamos hablando de personas que ya viven en situaciones límite. En plena ola de frío, expulsarlas del espacio público sin ofrecer una sin un techo al que acudir es una decisión profundamente injusta y deshumanizadora. Las instituciones no están para esconder o castigar la pobreza, sino para garantizar derechos y cuidar a quienes más lo necesitan”, afirma.
Desde la formación subrayan que la atención a personas en situación de extrema vulnerabilidad depende en gran medida de unos servicios sociales municipales fuertes y de una colaboración estable con las entidades del tercer sector. Sin embargo, denuncian que en los últimos años se ha producido un debilitamiento progresivo de estos recursos, acompañado de un discurso político que estigmatiza la pobreza y normaliza su invisibilización.
“Las políticas de la derecha y la extrema derecha tienen un patrón claro: recortar recursos, señalar a los más débiles y expulsarlos del espacio público para que no molesten”, añade Lorena. “Frente a ese modelo, Sumar defiende una política útil para la gente, que refuerce los servicios públicos, trabaje con las entidades sociales y sitúe la dignidad humana en el centro”.
Por todo ello, Sumar reclama al Ayuntamiento de Lorca que aclare qué ha ocurrido con las personas desalojadas y qué recursos habitacionales o sociales se les han ofrecido. Asimismo, exige un cambio de enfoque en la gestión de la pobreza en el municipio, basado en el refuerzo de los recursos de emergencia, una colaboración real con el tejido social y una comunicación institucional responsable que contribuya a la cohesión social y no a la exclusión.