Han recorrido las ramblas de Torrecilla y Biznaga. Han visitado la presa de Puentes y comprobado el nulo mantenimiento del cauce del Guadalentín, donde en algunas zonas la maleza acumulada supera los cinco metros de altura.
Fulgencio Gil Jódar, alcalde: "querían pisar el terreno y comprobar de forma presencial que las obras que estamos pidiendo son imprescindibles para contener los 'golpes' de las ramblas de Nogalte, Béjar y Torrecilla y el canal de Biznaga".
La insistente exigencia de Lorca para que se desbloque la construcción de las infraestructuras de defensa de avenidas ha sumado en la jornada de este miércoles, nuevos actores, los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de España. El alcalde, Fulgencio Gil Jódar, y Ramiro Aurín Lopera, vocal de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de la Ingeniería Civil, han recorrido junto a técnicos de la organización la actual presa del Pantano de Puentes (Puentes IV), las ramblas de Torrecilla y Biznaga, y el cauce del Guadalentín.
La visita se ha iniciado en la ciudad. De camino a la presa del Pantano de Puentes la expedición ha hecho un alto en la zona conocida como el badén de San Cristóbal, en el cauce del río Guadalentín. Allí, el alcalde ha mostrado a los ingenieros el estado en que se encuentra el inicio de la trama urbana del mayor afluente del río Segura en su margen derecho. "Una imagen vale más que mil palabras y han podido comprobar el estado que presenta el cauce repleto de vegetación con una masa forestal que en algunas zonas supera los cinco metros de altura. Han coincidido en que los cauces de ramblas, barrancos y ríos tienen que estar limpios para posibilitar que el agua siga su curso, que no quede estancada, ni vaya acumulando materiales que puedan provocar el taponamiento de puentes o pasos de agua", ha señalado Gil Jódar.
El camino que les ha conducido hasta Puentes IV, que fue inaugurado el 17 de enero de 2000, les ha permitido comprobar el lamentable estado del cauce del Guadalentín que se hace difícil seguir por la abundancia de vegetación que prácticamente lo oculta durante todo su recorrido. "Probablemente, es el momento que presenta un peor mantenimiento. Una situación que nos preocupa porque de producirse lluvias torrenciales puede obstruir el paso del agua, provocando una mayor devastación y el taponamiento y rotura de infraestructuras", ha añadido el alcalde.
Desde el Ayuntamiento y la Asociación de Ingenieros han coincidido en la necesidad de ejecutar las obras para levantar las presas y diques de laminación en las ramblas de Nogalte, Béjar y Torrecilla, así como el demandado encauzamiento de la rambla de Biznaga. La ampliación del drenaje de la autovía Lorca-Águilas (Puente del Bao), junto a la revisión de las actuaciones que se están desarrollando para construir la línea de Alta Velocidad a su paso por la rambla de Torrecilla y la limpieza integral de las ramblas del municipio.
El primer edil ha indicado que este colectivo profesional conoce la problemática de nuestro municipio. Saben de la necesidad de la construcción de las infraestructuras de defensa de avenidas, como también están al corriente de los padecimientos de los vecinos de Torrecilla, Campillo y Purias por los nuevos mapas de Zonas de Flujo Preferente y la reclamada ampliación del viaducto del Ave, pero querían pisar el terreno y comprobar que nuestras exigencias son imprescindibles para contener los 'golpes' de las ramblas de Nogalte, Béjar y Torrecilla y el canal de Biznaga. Haremos frente común para lograr acabar con la incertidumbre de nuestros vecinos de Campillo, Torrecilla y Purias cada vez que caen cuatro gotas. Estas obras, como hemos repetido en infinidad de ocasiones, salvan vidas", ha señalado.
El alcalde y los miembros de la Asociación de Ingenieros han recorrido la presa de Puentes IV, cuya construcción se iniciaba a finales de 1993, y desde la que es visible Puentes III, que se levantaba en 1881 y que se mantiene en pie. "Desde la Asociación de Ingenieros conocían la importancia de la presa de Puentes no sólo para la vega del río Guadalentín, sino también del Segura. El papel de estas obras es trascendental frente a posibles riadas como han puesto de manifiesto regantes, geógrafos, arquitectos e ingenieros. Estas obras de contención son imprescindibles para combatir las grandes avenidas que pueden convertirse en verdaderos tsunamis de agua dulce, como lo que ocurría el 28 de septiembre de 2012, en que la pluviometría alcanzó la cifra máxima diaria de 179 litros por metro cuadrado, con una intensidad de 17 litros por metro cuadrado en cinco minutos. Las presas y los embalses de Puentes y Valdeinfierno, lograron frenar una histórica avenida que habría arrasado las vegas del río Guadalentín y Segura, con unas puntas previsibles de caudal superiores a 2.000 metros cúbicos por segundo a su paso por las ciudades de Lorca, Murcia y Orihuela. Es imprescindible, como hemos coincidido, construir las presas de laminación de Nogalte, Béjar y Torrecilla y el canal de la Rambla de Biznaga, y acometer a la mayor urgencia la limpieza de cauces de ramblas en la comarca del Valle del Guadalentín.
Desde el siglo XVII el Estrecho de Puentes ha contado con una presa que protegiera a los lorquinos. Tras cada una de las inundaciones que ha sufrido el municipio, las administraciones de la época tomaron nota y respondieron construyendo infraestructuras que evitaran nuevas catástrofes. "Así ocurrió en 1802 tras la rotura del embalse de Puentes II, y tras la riada de Santa Teresa, en 1879, uno de los diluvios más mortíferos de los anales hidrológicos europeos, como la calificaba el potamólogo francés Maurice Pardé. Se tomaron medidas, el recrecimiento de los pantanos de Valdeinfierno y Puentes, como se hizo lo propio tras la Riada del 73, por lo que no entendemos que no se acometan las obras previstas en el Plan General de Defensa del Alto Guadalentín", ha insistido.
Cabe recordar que Lorca y alguno de los episodios más dramáticos de su historia hídrica fueron, entre otros, motivo de la creación de la Escuela de Caminos y Canales. Fue tras el reventón de Puentes II, el 30 de abril de 1802, debido a las lluvias y riadas, y a la construcción defectuosa de la presa. Se rompió y provocó 608 muertos. Tras la tragedia se tomaron medidas, justo lo que venimos reclamando desde la Riada de San Wenceslao, el desbloqueo de la construcción de las infraestructuras de defensa de avenidas para que no vuelva a suceder lo que ocurrió.
La historia más reciente avala las exigencias de los lorquinos a las que se sumaban los ingenieros de Caminos, Canales y Puertos de España. "Las riadas históricas están ahí para recordarnos que es nuestro deber acometer las mejoras necesarias para intentar que no se repitan. Riadas como la del 5 de agosto de 1648, consecuencia de la rotura de Puentes I, cuya avalancha de barro y agua arrasó San Cristóbal y la torre del Convento de la Virgen de las Huertas se vino abajo. La del 20 de octubre de 1651, la de San Calixto. Una de las más dramáticas, con más de 1.000 muertos en la cuenca del Segura. La del 30 de abril de 1802, que rompió el pantano de Puentes. Una ola de 12 metros causó 608 muertes, 809 casas quedaron destruidas y fueron arrancados 41.000 árboles por la fuerza del agua. Y más recientemente la del 73, la del 89, y la de 2012, la de San Wenceslao, a la que siguió la de marzo de 2025, con daños por valor de 35 millones de euros".